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Las Voces de las Mujeres de Base en Primer Plano: La perspectiva de una feminista armenia para la CSW58

annaPor Anna Nikoghosyan*

Muchas personas creen que no pueden cambiar lo que sucede a su alrededor, desde la violencia, el estigma, la presión social y la discriminación en el hogar, la comunidad y el país. Y quienes sí creemos que podemos aportar al cambio, como las feministas, activistas y las defensoras de los derechos de las mujeres, que en ocasiones sentimos que los esfuerzos son muy pequeños como para obtener un reconocimiento regional o mundial. Se ha avivado entre las feministas la idea de que las fuerzas de opresión y explotación son demasiado globales, demasiado grandes para que podamos generar una ola de cambios; sin embargo, hemos comenzado a creer que esa visión existe sólo en nuestra mente.

Al escribir este artículo, espero convencer a las lectoras de que esto no es cierto. Es importante despertar el espíritu y el conocimiento en nosotras mismas de que cada mujer posee la capacidad y el potencial de influir a quienes adoptan decisiones, los gobiernos, las organizaciones internacionales y lograr que su voz sea escuchada. La Comisión de la Condición Social y Jurídica de la Mujer (conocida como CSW, en inglés) es una de esas únicas oportunidades para que las defensoras de los derechos de las mujeres, quienes defienden los derechos humanos, las y los activistas y las feministas de todo el mundo y de distintos contextos nos reunamos y aboguemos en conjunto para cambiar los procesos globales a nuestro favor.

Vengo a la CSW como Directora Ejecutiva de Society Without Violence, una ONG que promueve los derechos de las mujeres y la igualdad de género en Armenia y miembro de la Red ASTRA. Ésta última es un grupo de 36 organizaciones de 19 países de Europa Central y Oriental que aboga por la salud y los derechos sexuales y reproductivos. Pronunciaré una declaración donde enfatizaré y destacaré la importancia de incluir las agendas por la Salud y los Derechos Sexuales y Reproductivos (SDSR) en los procesos post-2015.

Los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) hicieron algunos aportes importantes en la región de Europa Central y Oriental. Algunos de sus efectos positivos han sido la reducción de los índices de mortalidad materna, el establecimiento de políticas nacionales de salud sexual y reproductiva, la planificación familiar, y las clínicas de salud sexual y reproductiva en varios países de la región, así como la ratificación de 5 países y la suscripción de 6 países al Convenio del Consejo de Europa sobre prevención y lucha contra la violencia contra las mujeres y la violencia doméstica (Convenio de Estambul). Sin embargo, pese al importante progreso alcanzado, las constataciones de la revisión operativa de los procesos Post-2015 y de la CIPD después de 2014 indican que todavía queda mucho trabajo por hacer en Europa Central y Oriental.

El crecimiento sustancial de grupos extremistas religiosos y neo nacionalistas aflige a la región y plantea un gran desafío para la realización de los derechos humanos de las mujeres y las niñas. Esto ha provocado múltiples, y en ocasiones exitosos, intentos de coartar aún más los derechos de las mujeres, en particular sus derechos sexuales y reproductivos. Los gobiernos continúan oponiéndose al acceso universal al aborto legal y seguro, los anticonceptivos modernos y a servicios de salud sexual y reproductiva de calidad. Se oponen a introducir una educación sexual integral en la escuela y desconocen el derecho de las mujeres a comprender y controlar su propia sexualidad, fertilidad e integridad personal. Los derechos sexuales y reproductivos de las personas de diversa orientación sexual, identidad de género y expresión sexual son ignorados por los Estados y, por tanto, no ha sido posible avanzar en ese sentido. Persiste en la región una alta prevalencia de la violencia de género y la violencia doméstica, mientras que las sobrevivientes carecen de acceso a servicios, información y educación básicos. Hay países donde no existen leyes contra la violencia doméstica y Armenia es entre ellos un ejemplo paradigmático de cómo la legislación omite la protección de mujeres y niñas.

Tomando en cuenta los desafíos que hoy enfrenta mi región, haré una defensa férrea en la CSW de este año e instaré a los gobiernos a garantizar que la SDSR y la prevención de la violencia de género sean colocados en el centro de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y los marcos post-2015 como una prioridad máxima y un pilar fundamental. Asimismo, instaré a los gobiernos a garantizar una educación sexual integral de calidad en la escuela, el acceso al aborto seguro y legal y el acceso a métodos asequibles y modernos de anticoncepción. Insto a los Estados a cumplir su función en la remoción de todas las barreras jurídicas y estructurales al acceso universal al aborto seguro.

Anhelo que con el proceso que crea la CSW para que la Sociedad Civil pueda incidir en los procesos internacionales, feministas y activistas podamos al menos conectarnos entre todas y potenciar nuestras redes de modo de presionar a los gobiernos a adoptar las medidas apropiadas para erradicar todas las formas de violencia de género y violencia doméstica, penalizar la violencia sexual y reconocer los derechos sexuales y reproductivos de las personas de diversa orientación sexual, identidad de género y expresión de género. El proceso de la CSW puede crear oportunidades para cristalizar nuestros sueños feministas de establecer instituciones, leyes y políticas sensibles al género, y continuar nuestras iniciativas para establecer sistemas de gobernabilidad y rendición de cuentas robustos para la plena aplicación de la CEDAW, la Declaración del Milenio, la Plataforma de Acción de Beijing, el Programa de Acción de El Cairo y demás obligaciones y compromisos internacionales concernientes a los derechos humanos de las mujeres.

Ser defensora de los derechos de las mujeres es muy difícil en Armenia y nuestra región. Las amistades, la familia y el público en general te malentienden. Tus palabras y acciones son mal representadas por los grupos extremistas y agravadas en los medios masivos de comunicación. Al intentar ayudar a las mujeres, en ocasiones eres vista como una “amenaza” para la nación y “destructora” de los valores tradicionales del país. Sin embargo, creo que nuestra lucha por los derechos y libertades fundamentales de las mujeres y la igualdad de género pronto obtendrá el reconocimiento y la valorización internacional. La CSW no es la única sino una de estas oportunidades. Para las mujeres y niñas, las defensoras de los derechos de las mujeres, sus voces serán escuchadas pero no esperen para reclamarlas.

*Anna Nikoghosyan es defensora de los derechos de las mujeres y activista por los derechos humanos. Actualmente es la Directora Ejecutiva de Society Without Violence, una ONG abocada a la protección de los derechos de las mujeres que opera en la República de Armenia. Actualmente está terminando su programa de Maestría Regional en Derechos Humanos y Procesos Democráticos. Sus aportes están incluidos en diferentes informes como el informe provisional de seguimiento 2012 del Examen Periódico Universal, el Informe sobre la Implementación de la Política Europea de Vecindad 2012, del CIPD + 20: Situación de la Salud y los Derechos Sexuales y Reproductivos en Europa Central y Oriental, informe de seguimiento del Examen Periódico Universal 2014. También participó y condujo capacitaciones, mesas redondas y otras actividades de orden nacional, regional e internacional dedicadas a las cuestiones de las mujeres y el género en Armenia y el exterior.

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