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Aprendiendo del Consejo Asesor de Niñas

Soy una feminista de mediana edad. En alguna reunión de la Red Internacional de Fondos de Mujeres  entendí por primera vez que la sala donde se reunían las jóvenes feministas estaba cerrada para mí. Ellas tenían como máximo 30 años. Yo tengo 40. Mierda.

Trabajo como coordinadora de programas para filia.die frauenstiftung, un fondo de mujeres con sede  en Alemania. Y creo profundamente en la máxima: “Nada sobre nosotras, sin nosotras”. En el 2011, filia decidió destinar el 20% de su presupuesto de subvenciones a proyectos para niñas y mujeres jóvenes. Después de todo, filia significa hija. Muy rápidamente comprendimos que no podíamos hacer esto sin incluir a las mujeres jóvenes en la toma de decisiones. Nuestra hermandad con fondos de mujeres de diferentes lugares del planeta nos proporcionó el modelo y la inspiración.

Mucho antes de esto, en el 2006 en Seattle (EE.UU.), había conocido por primera vez a una mujer joven, Emma, que estaba involucrada en el tema de subsidios para niñas. Conocerla fue una absoluta revelación para mí;  estaba parada allí con el micrófono frente a  cientos de personas, incluida la esposa del  entonces  candidato a la presidencia, hablando sobre el boicot organizado por su grupo de niñas  contra unas camisetas que tenían frases sexistas. Al día siguiente me acerqué a ella y aprendí de su parte mi primera lección sobre subsidios participativos.

En el 2012 filia fue la primera fundación alemana en crear un Consejo Asesor de Niñas. Encontramos 11 preciosas mujeres jóvenes de 14 a 24 años que estaban dedicadas a promover los derechos de las mujeres y querían tener voz y voto en  nuestro proyecto de financiamiento para niñas. En nuestro primer fin de semana juntas nos reunimos en la estación central de  Hamburgo (Alemania) para ir desde allí a nuestro lugar de reunión. La estación central suele estar llena de gente  durante las horas pico, pero igual nos paramos en un círculo amplio para que  cada una de nosotras pudiera ver a todas las demás. Juntas, mujeres jóvenes y veteranas, ocupábamos MUCHO espacio. Parada allí, sentí mi corazón palpitar expectante y orgulloso.

El Consejo Asesor de Niñas resultó ser un verdadero éxito. Los proyectos que recibieron los subsidios se sintieron empoderados dado que mujeres jóvenes los habían seleccionado. Otras fundaciones nos invitaron a dar charlas sobre nuestra experiencia de responsabilidad compartida. Mujeres veteranas, que habían fundado nuestro fondo de mujeres, se emocionaron hasta las lágrimas cuando vieron a las mujeres jóvenes exponiendo su trabajo en una velada: “Las mujeres jóvenes están ahora aquí y ellas nos dan mucha fuerza”. El Ministerio Federal de Familia, Tercera Edad, Mujeres y Juventud nos proporcionó una subvención inicial para implementar nuestro Programa de Empoderamiento para las Niñas a nivel nacional. Pero nosotras aún estamos esforzándonos para saber cómo pasar el poder a las jóvenes feministas que se han sumado a nuestra organización.  Tomemos el caso de Anna, por ejemplo. Yo quisiera que esta niña sea la próxima canciller alemana – ¡qué claridad política tiene! Cuando comenzamos a trabajar juntas en  el Consejo Asesor de Niñas sentía su desconfianza: ¿Estaba siendo realmente honesta con ella o solamente le estaba dando migajas? Desde el 2012, las niñas han decidido sobre 83.811 euros, que fueron a 18 proyectos de niñas, en 11 ciudades alemanas; no diría que son migajas. Pero Anna tuvo muy mala experiencia en lugares que no tomaban en serio su participación, de hecho, resulta que todas las niñas han tenido malas experiencias. Así es que Anna me cuestionaba todo el tiempo. Me probaba una y otra vez. Comencé a sentirme muy insegura. Pero paso a paso, ella me llevo a comprender mi propio  “etarismo”, la forma en que yo asumía mi posición de poder. Por ejemplo, la Directora Ejecutiva de filias y yo decidimos  cuántos años podían permanecer las niñas en el Consejo. Anna se enfureció; no con el límite que habíamos establecido sino porque no las habíamos incluido en la decisión. (Se nos había advertido que las mujeres jóvenes no se quedarían mucho tiempo porque están en una su fase variable de  la vida, pero en nuestro caso ¡ellas permanecen en el Consejo por años!)

Aún no es fácil para nosotras ser realmente participativas. Cada mujer de nuestra oficina está por encima de los 40 años (somos feministas entre adultas y veteranas :-)). Si tenemos que tomar decisiones rápidas, por ejemplo mientras piloteamos un gran subsidio, no sabemos bien cómo incluir a las feministas jóvenes en el desarrollo de conceptos, marcos cronológicos y planes de acción. Después de todo, ellas están ocupadas con sus vidas, las cuales están a veces muy alejadas de nuestros fondos de mujeres.

De acuerdo, somos principiantes. Realmente queremos aprender cómo hacer las cosas juntas y estar al mismo nivel. ¡Porque sí que es divertido! “Me siento parte de algo más grande ahora”, dijo Audrey, de 16 años, luego de su primer período en el Consejo Asesor de Niñas. Yo siento lo mismo. Sólo juntas podemos enriquecernos.

Claudia Bollwinkel tiene diez años de experiencia en subsidios para grupos de derechos humanos de mujeres y niñas  en todo el planeta. Como coordinadora de programa del Fondo Internacional de Mujeres filia.die frauenstiftung  de Alemania, está profundamente comprometida con  la construcción de alianzas basadas en la solidaridad y el respeto. En el 2012 co-creó el primer Consejo Asesor de Niñas de Alemania, un modelo para subsidios participativos que involucra a niñas de 14 a 24 años en el proceso de toma de decisiones. Claudia integra la Junta Directiva de la Red Internacional de Fondos de Mujeres.

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