La Conexión es un espacio para jóvenes feministas - especialmente mujeres jóvenes - que trabajan sobre los derechos de la mujer y la igualdad de género en todo el mundo para conectarse, aprender y compartir información.

Más información

Trollerancia Cero

zero-trollerance-screenshots

Muchas mujeres y personas trans* que utilizan la red social Twitter y quienes públicamente se definen como feministas han tenido que soportar fuertes ataques misóginos en el mundo virtual. Los mensajes violentos y de odio (lo que se conoce como trolling) están cada vez más presentes en Internet, y lo mismo sucede con las formas de hostigamiento y violencia en Twitter que tienen un componente de género.

Como respuesta a esta violencia de género virtual y como ayuda para hacer frente a trolls misóginos, artistas y activistas de Peng! Collective crearon Zero Trollerance (Trollerancia Cero), una campaña virtual que durante seis días de abril de 2015 utilizó 160 bots[1] para tuitear seis pasos condescendientes y divertidos “de autoayuda” destinados a ayudar a los trolls misóginos a dejar de hostigar de manera sexista en Internet.

La Conexión Joven Feminista (YF Wire) conversó con Ada Stolz* de Peng! Collective sobre la campaña Trollerancia Cero.

YFWire: ¿Qué es Peng! Collective?

Ada Stolz: Somos un grupo de activistas, artistas y personas a las que les importa la política que vivimos en Berlín. Nos cansamos de las tácticas que se han usado siempre para hacer campañas y nos interesa mucho utilizar tácticas creativas para llamar la atención y agitar los debates en torno a ciertos temas. Utilizamos bromas, media hacks[2], culture jamming[3] y la guerilla comunicacional. Son técnicas que siempre han estado ubicadas en los márgenes del arte y del activismo, pero las ONG tradicionales que hacen activismo no las usan por considerarlas demasiado ‘al borde’, un poco radicales y porque a veces rozan la ilegalidad. En esa área trabajamos nosotras. Pensamos que esta clase de expresiones puede ser muy útil para llegar a nuevas audiencias, generando apoyos nuevos que tal vez nunca podremos conseguir con las peticiones estándar en Internet y las páginas de Facebook. Buscamos tácticas para usar en Internet y fuera de Internet. También hacemos muchas acciones no virtuales, al estilo Yes Men, haciéndonos pasar por representantes de empresas y diciendo que la compañía hará algo que jamás haría.

YFWire: ¿Cómo surgió la idea de Trollerancia Cero?

AS: La idea de Trollerancia Cero surgió de reuniones a las que asistí el año pasado. En ambas el tema del hostigamiento en Internet contra mujeres y personas trans* aparecía una y otra vez. Esto se combinó con lo de Gamer Gate y Anita Sarkissian[4]. Hasta que fui a esas reuniones, no me había dado cuenta de lo difundido que estaba este problema. Era algo que no solo les ocurría a estas occidentales con perfiles muy, muy altos, sino que el hostigamiento también estaba afectando a la típica activista o bloguera paquistaní o sudafricana, a cualquier mujer o persona trans* que estuviera llamando la atención por su trabajo. Cualquiera que tenga mucha influencia, que se haga ver en Twitter o que tenga mucha gente que la siga, es probable que se encuentre con el hostigamiento y los ataques.

En algunas conversaciones, me di cuenta de que existía la necesidad de dar una respuesta que fuera más allá de solo hablar acerca del problema. Es obvio que para el movimiento feminista ha sido importante documentar casos de abuso, mostrar lo grave que es una situación y expresárselo a la sociedad a través de artículos en los periódicos y proyectos de mapeo. Todo eso está bien pero también pensé que necesitábamos algo que pudiera dar más pelea, y jugar al mismo juego de los perpetradores. Eso fue lo que intenté hacer con este proyecto. En el Instituto de Género y Tecnología hablé con alguna gente sobre la idea de crear bots contra los trolls o al menos como contraataque.

YFWire: Cuéntanos cómo fue el proceso de creación de Trollerancia Cero. ¿Qué se necesitó para que la campaña cobrara vida?

AS: Desde hace mucho tiempo, en Peng! teníamos la idea de crear una suerte de ejército en Twitter. Queríamos controlar una serie de perfiles en Twitter, que se siguieran unos a otros y que pudieran actuar en conjunto, pero todavía no habíamos decidido qué queríamos que hicieran. La idea ya la teníamos. Lo hablamos como grupo, pensamos mucho qué hacer frente a los trolls y cómo podíamos responderles en Twitter. Retomamos la idea del ejército de robots contra el sexismo en Twitter, y yo junté esa idea con la de los programas de autoayuda porque me gustan mucho la sátira y la parodia, y el estilo de la autoayuda me parece muy divertido y condescendiente, y esa era la clase de respuesta que yo quería: ser condescendiente con los trolls. Creo que no se puede razonar con ellos, o al menos eso es lo que aprendí hablando con personas que habían sido hostigadas. Hay una idea de que no se debe alimentar a los trolls, pero ignorarlos y tratar de razonar con ellos son cosas que tampoco tienen sentido. Por eso pensé ‘¿Qué podemos hacer? Bueno, tal vez podamos reírnos de ellos’. Esa es la idea condescendiente del programa de autoayuda. Se nos ocurrió que podía haber coaches de los trolls en Internet y que cada día, durante la Campaña, esos coaches les iban a mandar un mensaje a los trolls para inspirarlos. A nosotras nos pareció muy bonita la idea de los trolls hostigados por personas que querían ayudarlos a ser mejores.

Trabajé en esto con la hacker Jenny Mainframe que no forma parte de Peng! Collective, pero que tenía muchas ganas de ayudarnos en el proyecto. Ella me ayudó a diseñar el guión para los bots. También colaboramos con una directora de cine que forma parte de nuestra red y encontramos a un actor para filmar los pasos de autoayuda.

YFWire: ¿Cómo funcionan los bots contra el sexismo en Twitter?

AS: La función de boteo implica varios pasos. El primero consiste en compilar una lista de trolls o una base de datos de gente a la que vamos a enrolar en el programa. La idea es que cuando alguien se enrola en el programa recibe un mensaje y luego, durante seis días, continúa recibiendo un mensaje diario. Para crear la base de datos, parte del guión para el bot era que analizara la interfase del programa de Twitter (API) buscando una lista de frases clave. Por ejemplo si buscas solo la palabra bitch [perra, cabrona] te da un montón de ‘falsos positivos’: personas que usaron esa palabra jugando y no para hostigar a otra gente. Hicimos muchas pruebas para descubrir qué frases y términos nos iban a permitir identificar el lenguaje que usan los trolls. El guión consistía básicamente en analizar Twitter buscando usuarios que emplearan las frases y palabras clave que habíamos identificado y compilar una base de datos. Eso lo hacía uno de los perfiles de Twitter y después los otros 159 perfiles trabajaban sistemáticamente con esa base de datos mandándoles mensajes a los contactos incluidos en ella. Los bots estaban programados de tal manera que trabajaran en cadena: cada bot solo tuiteaba hasta 50 mensajes en el día y luego se ‘dormía’, para regresar al día siguiente. Tuvimos que hacer muchas pruebas y planificar los envíos para sortear los filtros de correo basura que tiene Twitter.

YFWire: ¿Qué respuesta provocó la campaña Trollerancia Cero?

AS: Hubo muchas respuestas positivas de las feministas y en general de personas que usan Internet y hacen activismo político. Esa gente respondió de manera muy positiva porque a quienes trabajan en estos temas o los conocen les pareció una respuesta útil y poderosa.

En cuanto a los trolls, la respuesta fue que nos ‘trollearon’. Nos mandaron muchas imágenes violentas y también algunos trolls intentaron tentarnos para que les respondiéramos en su misma frecuencia. Yo me mantuve dentro de mi perfil de coach y me mostré muy paciente y comprensiva, pero al mismo tiempo muy condescendiente con ellos. Intercambiamos muchos mensajes con trolls que trataban de justificar su conducta a partir de su derecho a la libre expresión y que nos llamaban ‘feministas nazis’, acusándonos de estar imponiéndole nuestra ideología a otras personas y de querer controlar el espacio de Twitter.

También tuvimos mucha repercusión en los medios porque es un tema muy presente y porque Twitter está comenzando a aplicar soluciones técnicas para resolver el problema del hostigamiento.

YF Wire: Cuéntanos algunas de las lecciones aprendidas a partir de esta campaña

AS: La primera es que el lenguaje es un concepto muy difícil y que no existen soluciones técnicas para este problema. Vimos que Twitter estaba intentando aplicar una solución técnica pero nuestra reacción es que no existen soluciones técnicas para la misoginia y el sexismo en Internet. Es cierto que también nosotras de alguna manera intentamos una solución técnica con los bots. Con la campaña logramos llegar a muchos trolls a través de la extracción de datos y de los bots pero todavía tenemos muchos ‘falsos positivos’ porque nunca se puede programar algo que te haga encontrar a todos los trolls que están en Twitter. No existen recetas para el lenguaje que pueden usar. Sí, se pueden buscar las amenazas de violación y las amenazas de muerte y cosas así, pero en última instancia en el problema del trolling lo más importante es el factor humano.

Si bien creo que los bots en Twitter fueron una herramienta realmente innovadora para llamar la atención y que el elemento sorpresa en eso de enviarles mensajes a trolls que emplean un lenguaje misógino fue un acierto, todavía necesitamos una respuesta feminista organizada que pueda reaccionar de inmediato en Twitter y personas que puedan manejar a los trolls para que quien está siendo trolleada reciba apoyo. Esta clase de esfuerzo organizado es muy importante. A mí me gustan mucho los bots y creo que artísticamente son una idea muy bonita, pero ellos no van a resolver la cuestión de la violencia sistémica en Internet contra mujeres y personas trans*.

YF Wire: Contraatacar a los trolls puede llevar mucho tiempo y ser agotador pero, ¿por qué es importante hacerlo?

AS: Una de las razones que me llevó a crear este proyecto es que me gusta la idea de que si a alguien la están troleando, ella pueda mandar la dirección del proyecto a la persona que la está hostigando. Eso no necesariamente va a lograr que la dejen de trollear, pero saber que cuentas con un recurso y que se lo puedes enviar a un troll de alguna manera te empodera. Necesitamos una respuesta feminista en Internet que les resulte visible a los trolls para que se den cuenta de que podemos hacer algo y contraatacar de una manera que no nos coloque en el lugar de víctimas.

YF Wire: En el sitio de Trollerancia Cero hay mensajes irónicos como “Gracias Trollerancia Cero: aprendí a tuitear como feminista”, firmados por “trolls reformados”. ¿Conocieron a algún troll reformado de verdad?

AS: No, yo no diría que hubo trolls que se “reformaron” durante la campaña, pero sí tuve un diálogo interesante en Twitter con uno que no se definía a sí mismo como troll pero que tuiteaba mucho con la etiqueta #StopWebHate, la que usó el Congreso de Estados Unidos en los debates sobre violencia en Internet y que luego se la apropiaron los trolls de Gamer Gate. Él me dijo que no pensaba que era un troll y que cuando veía que estaban atacando a alguien y a él eso le parecía mal, se esforzaba por decirlo públicamente, en Internet. Le dije que había mucha gente así, sobre todo entre la gente que maneja mucho la tecnología o que juega: gente que no actúa como troll pero que se queda mirando sin decir nada, que dicen no involucrarse en los discursos violentos. Esa es la gente a la que se puede empoderar para que diga algo, para que condene las conductas violentas con las que se encuentra en Internet. Yo quise que esta campaña también le hablara a esa gente.

YF Wire: ¿Qué sucede con el sitio de Trollerancia Cero ahora que terminó la campaña?

AS: Va a continuar en línea como recurso. Tenemos un tuit ya ecrito que dice “¿Problemas con trolls? Reenvía este mensaje” e incluye la dirección del sitio. La gente puede continuar usándolo. Aun si ya no estamos activando los bots, humanas y humanos pueden desempeñar el rol de bots supervisando Twitter y respondiéndoles a los trolls con la dirección del sitio Trollerancia Cero.

El código para los bots es abierto y estaremos dando el código a cualquier grupo feminista que quiera organizar una campaña similar en otros idiomas. Nos pueden enviar un correo en info@pen.gg. Solo tendrán que cambiar las palabras clave que se buscan en Twitter y los mensajes, y pueden enviar los videos de autoayuda. Pueden replicar la campaña y apropiársela.

*Ada Stolz es un nombre de artista utilizado por la integrante de Peng! Collective a quien entrevistamos.

[1] Un bot es una aplicación que realiza en forma automática tareas en Internet. En general realiza tareas simples y repetitivas a una velocidad mucho mayor de lo que podría hacerlo un ser humano.

[2] Empleo de los medios electrónicos en forma inusual o innovadora para que un mensaje le llegue a la mayor cantidad posible de personas de una sola vez.

[3] Intervención sobre medios publicitarios como carteleras o afiches que les incorpora un comentario sobre esos mismos medios o sobre algún tema social.

[4] Anita Sarkissian es una feminista canadiense que subió a YouTube una serie de videos (“Feminist Frequency”) denunciando el sexismo en los juegos de video y fue objeto de una campaña de hostigamiento. #GamerGate es el hashtag que usaron jugadores para atacar a Sarkissian y a otras mujeres que habían hecho denuncias similares.

Leave a Reply

Your email address will not be published. Required fields are marked *

Usted también podría estar interesado en