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Alza la voz y ten cuidado: una entrevista con la joven activista por la justicia reproductiva Renée Bracey Sherman

safety-illustration-narrowReneeBraceyShermanLa Conexión Joven Feminista entrevistó a Renée Bracey Sherman, activista por la justicia reproductiva y autora de Saying Abortion Aloud: Research and Recommendations for Public Abortion Storytellers and Organizations [Decir aborto en voz alta: Investigación y recomendaciones para personas y organizaciones que cuentan públicamente historias sobre el aborto]. Bracey Sherman nos cuenta del acoso en Internet y de cómo lo enfrentó cuando comenzó a escribir y a hablar públicamente sobre su experiencia con el aborto. También nos habla de cómo manejó las fuertes críticas que recibió en Internet, que fueron desde dolorosos insultos de tinte racista hasta amenazas muy reales y atemorizadoras contra su vida. También conversamos sobre cómo se unió a otras activistas feministas de Internet para publicar Alza la voz y ten cuidado, una guía en línea para hacer frente al acoso y las amenazas por ese medio.

La Conexión Joven Feminista: Eres una joven feminista que es también una activista virtual muy activa por la justicia racial y la justicia reproductiva. También has recibido una buena dosis de hostilidad y amenazas. Cuéntanos más acerca de lo que te ocurrió.

Renee Tracey Sherman: El hecho de que me hice un aborto es bastante público ahora pero no siempre fue así. Lo hice hace diez años. Durante casi seis años, guardé silencio, no hablé del asunto. Era casi como fingir que nunca había sucedido, porque había visto el acoso y las cosas realmente horribles que les dicen a las que se hicieron abortos y no quería llamar la atención acerca de mí misma por ese tema. No era que sintiera vergüenza de haberme hecho un aborto porque sabía que había sido la decisión correcta. Estaba bien para mí haberlo hecho pero no quería tener que enfrentarme al acoso, sobre todo por algo que había mejorado mi vida y que había sido una decisión empoderada. Pero después, trabajando en una organización con jóvenes LGBT a quienes apoyaba para que pudieran compartir sus historias y diciéndoles que hablaran, que ser muchxs daba fuerza, me di cuenta de que yo misma no lo estaba haciendo. Por eso empecé a alzar la voz y a compartir mi historia acerca del aborto.

Fue una experiencia que me empoderó mucho porque me hizo conocer a muchísima gente, personas desconocidas de todo el mundo que también se habían hecho abortos y querían hablar abiertamente de lo que habían vivido, pero también produjo muchas reacciones hostiles.

Recibí muchos mensajes repugnantes, tuits – ¡tantos tuits! El año pasado, para el Día de la Madre en Estados Unidos que es en mayo, había escrito un artículo (Reclaiming my mamahood after my abortion – Reivindico mi maternidad después de mi aborto) y algunos comentaristas muy conservadores lo vieron y lo mencionaron en un programa de radio. La gente que los sigue me inundó con una tonelada de comentarios y mensajes canallas. En ese programa de radio, hablaron de mí y luego escribieron un artículo, con un vínculo a la página de contactos de mi sitio de Internet, y eso alentó a la gente a perseguirme. Pocas veces en mi vida había vivido algo tan atemorizador. Si bien todo fue virtual, me daba terror salir de mi casa porque algunos de los mensajes en Twitter decían que estaban cerca de donde yo vivía en ese momento. Te intranquiliza mucho cuando tienes que usar Internet para trabajar y para conectarte con tus seres queridos y apenas entras ves toda esa catarata de odio que te está llegando al teléfono, porque las apps suenan todo el tiempo con notificaciones y no te puedes escapar nunca.

Fue aterrador. Alguien me mandó un correo electrónico diciendo que esperaba que me vendieran a la industria del sexo para que me violaran una y otra vez y me obligaran a dar a luz una y otra vez hasta que finalmente muriera en un parto … todo eso por haberme hecho un aborto y atreverme a decirlo.

Cuando intenté dar batalla y denuncié algunos de los comentarios al FBI, una de las personas que me estaban atacando descubrió que los había denunciado al FBI, le avisó a los del programa de radio y ellos comenzaron a atacarme sin cuartel. Volvieron los comentarios desagradables y eso duró más o menos una semana. Cuando por fin me sentí a salvo y pensé que podía salir a respirar un poco, quise saber cómo podía protegerme y qué hacer frente a lo que me había sucedido. Fue frustrante porque no había demasiada información en Internet. Hay algo sobre cómo proteger parte de tu información en línea pero nada acerca de qué hacer cuando te están acosando.

La Conexión: ¿Qué hiciste para protegerte?

RBS: Me puse en contacto con Jaclyn Friedman, que en ese momento era la directora ejecutiva de Women, Action and the Media [Mujeres, Acción y Medios]. Le pregunté qué me recomendaba; ella me dio algunos consejos, dijo que compartía mi frustración y que estaba conversando con Anita Sarkessian para redactar una guía sobre cómo hacerle frente al acoso virtual, así que me sumé al equipo. Las tres trabajamos esa Guía durante un poco más de un año y medio porque queríamos compartir todo lo que habíamos aprendido después de pasar por mucho acoso virtual. Trabajar con ellas me hizo sentir mucho más protegida y segura en Internet. Todavía me acosan, eso no va a cesar, pero ahora me siento mejor equipada, mental y físicamente, para enfrentarlo.

La experiencia de ser atacada y maltratada en Internet se vive en soledad. Es aterrador. Sientes que nadie sabe lo que te está ocurriendo. También es invisible. Si voy caminando por la calle y alguien me grita toda clase de insultos o amenaza con matarme, otras personas lo van a ver y le van a decir «¡Eh! Basta. Eso está mal». Pero cuando lo mismo sucede en Internet, se lo puede esconder porque solo está en mi correo electrónico, o en las menciones de Twitter, que son solo una respuesta para mí y que no las ve todo el mundo; son cosas que llegan directamente a ti y te lastiman.

El hecho de que todas nosotras tengamos trayectorias y áreas de trabajo tan diferentes le da mucha fuerza a lo que hacemos. Anita es una crítica de los medios y también cuestiona la forma en que se representa a las mujeres y a la gente marginada en los juegos de video. Jaclyn también hace crítica de medios. Ella habla públicamente del sexo, el consentimiento y las campañas contra la violación. Mi perspectiva es la de la justicia racial y el acceso al aborto. La gente que nos ataca es la misma y usan las mismas tácticas, por eso la guía Alza la voz y ten cuidado es una demostración del poder que generamos juntándonos para dar batalla y reconocer los hilos comunes entre la misoginia y la homofobia, la transfobia y el racismo, la xenofobia, todas estas cosas juntas y cómo se manifiestan en Internet. Creo que algo que nos interesó dejar en claro al escribir la Guía fue que no es solo para mujeres cis activas en Internet. Queríamos que tuviera un enfoque interseccional y señalar que esto le sucede a cualquiera que tenga una identidad ‘marginada’ y se atreva a alzar la voz contra la misoginia, el patriarcado o la supremacía blanca en Internet.

La Conexión: ¿Qué relación existe entre las conductas violentas, misóginas, racistas y homofóbicas fuera y dentro de Internet?

RBS: Creo que de a poco vamos viendo esas relaciones. No puedo contar cuántas veces, frente al relato del hostigamiento o como reacción al hecho de que escribimos la Guía, la respuesta ha sido: «Yo te voy a decir cómo puedes resolver el acoso virtual: apaga tu computadora y aléjate de ella». Eso equivale a decir: «¿Así que no te gusta que te acosen en la calle? Es fácil: no salgas», o «Si no te gusta el acoso sexual en el trabajo, ¡no trabajes!». Dicho en voz alta, obviamente suena ridículo. Lamentablemente tanto en la vida real como en el mundo virtual, todavía persiste la mentalidad de culpar a la víctima en lugar de decirle a la gente que acosa que deje de hacerlo. Es posible discutir sin desearle cosas violentas a la gente en Internet.

Muchas personas dicen «Así se cancela la posibilidad del debate». Bueno: tratarme de puta o de asesina no es debatir. Decirme esa palabra que empieza con N [N.T. un término despectivo para las personas afrodescendientes en Estados Unidos] tampoco es debatir. Eso es acoso, es maltrato y es necesario que la gente lo vea tal cual es. También tienen que entender que aun si apago mi computadora por un minuto, los comentarios y el acoso seguirán estando allí cuando la vuelva a encender. Necesito la computadora e Internet para trabajar. También para conectarme con mi familia y mi gente amiga. Antes miraba los videos de Beyoncé por Internet. Lo uso y no creo que sea justo que digan: «Si no quieres que te insulten así, bueno, no entres a este espacio». Esa es una forma de disculpar la conducta de los acosadores virtuales y de mantener a la gente marginada fuera de espacios que están pensados para hombres cis, blancos y heterosexuales. Es triste que, como sociedad, todavía defendamos una ideología que aprueba el maltrato a las personas por Internet.

También quiero asegurarme de que no haya una jerarquía de abuso por la que digamos: «Bueno, si no buscan tu información personal y la difunden (doxing), si no ponen la dirección de tu casa en Internet, entonces puedes soportar algunos insultos aquí y allá». Todo eso lastima. Y todo eso tiene su impacto sobre la salud mental y las experiencias de las personas en Internet.

La Conexión: ¿Qué opinas de que “la sensación de seguridad en línea” debe ser?

RBS: Yo quiero que toda la gente pueda tener la experiencia de conectarse; comprar lo que necesiten de un negocio pequeño que está del otro lado del mundo; conectarse con gente con identidades similares a la suya, sobre todo si no tienen acceso a esa clase de personas en su comunidad de la vida real; jugar juegos y chatear por video con su familia y sus amistades; así como leer artículos que la hagan pensar sin sufrir acoso o daño alguno.

Más de una vez, la razón por la que alguien entra a Internet en primer lugar es porque quiere sentirse en contacto con otras personas. Recuerdo que cuando comencé a hablar públicamente sobre mi aborto, una razón muy simple que tuve para hacerlo fue que conocía muy pocas personas que se hubieran hecho abortos ya que es algo muy estigmatizado. En Internet conocí algunas personas increíbles que luego se han convertido en amistades de mi vida real. En ese sentido, Internet tiene mucho poder para crear vínculos tanto virtuales como no virtuales y por eso no quiero que la solución sea desconectarme y alejarme de Internet.

La Conexión: ¿Cómo se puede exigir mayor responsabilidad a las autoridades y a las empresas de redes sociales frente al hostigamiento y las amenazas virtuales?

RBS: En general, las leyes no están a la altura del punto al que hemos llegado en el ámbito digital. Según las autoridades, es diferente que alguien me diga «Espero que tengas una muerte horrible» o «Voy a matarte de una forma horrible». Lo primero no se considera acoso, lo segundo sí porque me está amenazando específicamente a mí. Si las autoridades consideran que la amenaza no es creíble, no harán nada al respecto. Hasta ahora, según mi experiencia, no han hecho nada y eso es muy frustrante.

Siempre me resisto a confiar demasiado en las autoridades porque para mí, una mujer negra biracial —como lo puedes ver en las noticias— no es mucho lo que hace la policía para ayudar a la gente negra. Y en este momento tienen la autoridad de decidir qué es delito y qué no lo es. Es un callejón sin salida porque no quiero que los mismos sistemas de opresión que existen en la vida real se manifiesten en Internet a través de las autoridades. Pero, habiendo dicho eso, también creo que hay formas de hacer que la gente se responsabilice por sus actos cuando difunde la información personal de otras personas en Internet o se dedica a hostigar todo el tiempo a alguien.

Esta guía no pretende ser la palabra definitiva sobre el asunto. Sirve para llenar el vacío. Las plataformas de las redes sociales no han asumido su responsabilidad. Esas empresas deben garantizar que sus plataformas sean un espacio seguro para quienes las usan. Si quieren continuar creciendo —y supongo que sí— deben entender que proteger a sus usuarias/os tiene que ser su prioridad absoluta. Y si la gente usa sus plataformas para causar daño, se puede y se debe responsabilizar de ello a esas empresas. ¿Qué plataforma quiere que se la conozca como un medio para hostigar, para enviar fotos y comentarios repugnantes? Me gusta Facebook. Pero lo cierto es que alguien puede decirme que espera que me muera, llamarme zorra y toda clase de cosas y cuando le mando esos comentarios a Facebook indicando que constituyen una violación de sus términos de uso, me responden que no. Eso hace que cada día tenga un poco menos de ganas de seguir usando Facebook.

Debo decir que desde que Women, Action and the Media trabajó con Twitter pude ver buenos resultados y cuando denuncio a alguien por esos mismos comentarios terribles y asquerosos, borran los comentarios y bloquean la cuenta de la que salieron. Creo que están avanzando en la dirección correcta pero todavía hay mucho por hacer.

La Conexión: ¿Cuál es tu recomendación preferida de la Guía?

RBS: Algo que me encanta de la Guía es que damos consejos para el autocuidado. Porque cuando te están acosando, tal vez te dé mucho miedo averiguar qué necesitas hacer y a quién recurrir en busca de apoyo, por eso ofrecemos algunas ideas a partir de lo que hicimos nosotras acerca de con quién hablar y cosas concretas que le puedes pedir a una persona amiga que haga por ti, como revisar tus menciones y borrar cosas de tu página.

Puedes leer, utilizar y compartir la guía completa aqui. Esta guía también está disponible en árabe e inglés. Si quieres ayudar a traducir la Guía a otros idiomas, puedes enviar un correo electrónico a onlinesafetyguide@gmail.com

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