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Mejor que hables: Solidaridad en la acción, no en las palabras

Nayani Thiyagarajah es una cineasta y narradora que fue invitada a participar en un festival organizado por ONU Mujeres para producir películas sobre el tema «Lo personal es político» durante la 61ª Comisión de la Condición Jurídica y Social de las Mujeres (CSW, por sus siglas en inglés).

Nayani ya había conversado con AWID sobre sus expectativas, miedos, emociones y la importancia de hacerse presente. Esta es una segunda entrevista con ella, después de su participación en la CSW. Nos habla sobre su experiencia allí, la falta de representación juvenil y de la película que realizó durante la CSW, titulada Better Speak [Mejor que hables].


AWID: Entooonces… ¿cómo estuvo la CSW?

Nayani Thiyagarajah: Fue realmente interesante. (risas)

AWID: ¿Por qué?

NT: Bueno, es la ONU, ni hace falta aclarar, y la ONU hace las cosas de una manera diferente. Presenté un taller en el Foro de la juventud, y fue muy interesante que el único momento en que la juventud estuvo involucrada fue como representantes en los paneles, de manera que eran un montón de adultxs hablándoles a lxs jóvenes. Nunca antes había vivido algo así. Mucha gente de diferentes organizaciones miembros plantearon su desacuerdo con que hubiera un «foro de la juventud» que no era representativo de la juventud.

Además, dado que estábamos trabajando en nuestras películas, no muchxs de nosotrxs (lxs artistas) tuvimos la oportunidad de participar realmente en la CSW, como hubiéramos querido, porque estábamos haciendo entrevistas, filmando y dando vueltas, y por eso creo que los momentos en que nos encontramos en la Asamblea General o en los eventos paralelos fueron los mismos en que debíamos concentrarnos en nuestro trabajo. Me parece que las dos semanas se fueron muy rápido. Fue una experiencia interesante y conocí a un montón de gente increíble, cosa que siempre pasa.

AWID: ¿Podrías contarnos más sobre el taller que presentaste?

NT: Fue genial. Dos de nosotrxs llegamos a través de AWID, Sandisiwe Dlamini y yo. Otrxs compañerxs vinieron a través de la YWCA y otro grupo fue patrocinado por otras organizaciones. Todxs hablamos de nuestro trabajo y de cómo usamos las películas como una herramienta para el activismo y la justicia social. El mío se centró en el trabajo que hice sobre el shadeismo (la discriminación basada en el tono de la piel) y también sobre parte del trabajo que hice dentro de la comunidad tamil así como entre mujeres negras, indígenas y otras mujeres de color, porque ese es mi interés principal, no sólo en mi actividad como cineasta sino también dentro de mi equipo, y que son las personas con las que trabajo en proyectos y también mi público principal.

La forma en la que hacemos activismo social es simplemente contando nuestras historias. Vemos eso como activismo social, el simple hecho de ocupar espacio en la pantalla es muy político para nosotrxs. Otras mujeres también facilitaron el taller, incluyendo a una mujer de Brasil, Maria Ribeiro. Ella habló de su trabajo como fotógrafa en Sao Paulo con mujeres que tienen diferentes tipos de cuerpos, diferentes formas, tamaños y colores, sin Photoshop. Trabajó en la industria de los medios durante mucho tiempo, se hartó de eso y decidió hacer este proyecto fotográfico.

También había, Amaranta Fiquitiva Contreras, una mujer de Bogotá, Colombia, que habló de la idea de usar exactamente lo que tienes para crear las películas y documentar lo que quieras realizar. Aseguró que no necesitas una cámara grande y costosa para hacer lo que quieras hacer. Para contar una historia, puedes usar las herramientas a las que tienes acceso. Así que éramos nosotras tres, desde tres perspectivas diferentes, hablando sobre cómo nos pusimos a hacer películas como herramienta de activismo y para la justicia social.

AWID: Y hablando de eso, tenemos curiosidad por tu proyecto cinematográfico en la CSW. En cierta forma mantuviste esto en secreto hasta ahora. ¿Cómo anduvo eso?

NT: Ah, ¡sí! Me parece que mis ideas se fueron en muchas direcciones diferentes. Una de las preguntas que me hice al ir a la CSW fue: «¿Qué significa que mi cuerpo ocupe espacio y esté presente, viniendo desde donde yo provengo y sosteniendo mis múltiples identidades?» Esa pregunta siguió dando vueltas por mi cabeza en la forma de pensamientos fragmentados. Intenté encontrar diferentes ángulos para la película. Por azar, había conocido a varias personas, negrxs e indígenas y otras mujeres de color, que venían todxs de Scarborough, el lado este de Toronto, igual que yo. Fue interesante para todxs nosotrxs encontrarnxs en la CSW y, si bien no nos conocíamos, descubrir que veníamos del mismo barrio de Toronto y que habíamos tenido experiencias semejantes en relación a que nuestrxs padres y madres hayan padecido el desplazamiento forzado debido a la guerra. Inicialmente iba a entrevistar a dos personas, e incluirme a mí misma, acerca de lo que significa estar presentes en la CSW como hijxs de refugiadxs, especialmente en estos tiempos, pero como es típico con las películas, sobre todo con los documentales, las cosas no siempre salen como estaba planeado. La idea seguía empujando desde el fondo de mi mente: «¿Qué significa estar presente en la CSW?»

Entonces, puse la pregunta en Twitter porque pensé que la gente me contactaría y estaría interesada en colaborar. Apareció mucha más gente de la que esperaba, y terminé haciendo un montón de entrevistas diferentes dentro del lapso de un día y medio, sin parar. Fue con mujeres diferentes que provenían de diferentes lugares de todo el mundo. Me las arreglé para hablar con gente de continentes muy distintos y aprendí mucho acerca de países de los cuales en verdad no tenía un gran conocimiento histórico.

Eran todas mujeres que se identifican como feministas y pude preguntarles qué significa para ellas tener un espacio en la ONU. Al principio, realmente quería centrarme en las mujeres de color, pero luego hubo varias experiencias que me hicieron repensar mis ideas acerca de las mujeres blancas. Entrevisté a una mujer joven de Croacia y conocí mucho de su historia personal, lo que su familia tuvo que pasar en Bosnia y Croacia. Parecía muy distinto a lo que vive la gente blanca en Norteamérica y Europa occidental. Fue insistente acerca de las diferencias entre ser de Europa del este o del oeste. Así que conocí muchos puntos de vista diferentes, que realmente empujaron más allá mis propios límites, incluso como un cuerpo que está racializado dentro de Canadá.

Hablé con una mujer joven y blanca de la Coalición Joven, que comprendía muy bien la interseccionalidad. Yo estaba muy impresionada de hablar con feministas jóvenes, viendo el compromiso de la gente con la interseccionalidad, y viendo cómo identificaban sus propios privilegios, así como cuáles eran sus experiencias, y dando lugar para que aparecieran verdades múltiples.

Terminó siendo una película corta donde aparecen diferentes voces de jóvenes feministas de todo el mundo acerca de lo que significa estar en la CSW en la ONU.

Me di cuenta de que nos manteníamos muy conscientes y con mucho cuidado de no traspasar esa fina línea, porque al hacer la película no teníamos permitido criticar a la ONU ni a ningún gobierno, de manera que tuve que ser muy cuidadosa en la etapa de edición, sin restarle a lo que estaban diciendo. Fue un desafío, pero estoy realmente contenta de haber sido capaz de hacer participar a tantas voces diferentes. Habla de una historia mucho más grande acerca de lo conscientes que estamos de lo que está pasando en otras partes del mundo y cuánta solidaridad existe. Eso se notó de manera maravillosa con las mujeres que estaba entrevistando, porque ellas en realidad se conocían desde antes y habían establecido un vínculo a partir de los encuentros a los que asistieron en diferentes lugares. Creo que eso marcó lo que compartieron en la película. Todo el mundo era político y tenía tendencias parecidas. Fue hermoso.

AWID: Mencionaste que hubo restricciones acerca del tipo de película que podías realizar para este festival. ¿Cómo afectó eso a tu trabajo?

NT: Esto es algo con lo que tuve que luchar. En lo que se refiere a las entrevistas, no censuré a la gente cuando hacían sus críticas. Fue realmente difícil pero no pude incluirlxs en la película final. Me enoja porque pienso que eran críticas necesarias y que todxs las compartimos, de alguna manera.

Al mismo tiempo, entiendo que esto nos lleva de nuevo a la discusión acerca de la naturaleza del financiamiento. ¿Quién financia tu proyecto, o tu trabajo, o tus oportunidades, y cuánto control tienen ellxs en relación a estas oportunidades? Y no se trata sólo de esta experiencia, me parece que es algo intrínseco al financiamiento en general. Yo, como artista, me pregunto cómo se logra el equilibrio cuando te dices «esta es una gran oportunidad y pude conocer a un montón de gente asombrosa pero siento que me censuraron porque no pude contar una historia que creo que habría sido una historia más efectiva y al final habría sido algo más beneficioso para todo el mundo.»

Me sentía sofocada y descorazonada durante el proceso porque era la primera vez que sentía que alguien me estaba diciendo qué podía o no hacer algo y sentía que no podía cruzar ese límite porque estaba recibiendo financiamiento. Creo que es importante que reflexione sobre eso y preguntarme qué oportunidades tomaré en el futuro si siento que estoy siendo censurada.

CSW61 : interviewwith women's rights activits by filmaler Nayani Thiyagarajah (610x470)
© Nayani Thiyagarajah

AWID: Mencionaste que las mujeres con las que hablaste manifestaban un sentido de la solidaridad. Pensando en las jóvenes feministas que entrevistaste para la película, ¿qué es lo que resultaba importante para ellas en relación a la solidaridad? ¿Podrías explayarte?

NT: Me parece que los términos feminista y joven feminista siguen apareciendo y lo mismo pasa con la idea de que hay un red global de feministas que no están trabajando por el mismo objetivo pero sí que están también comprometidxs en entender por qué está luchando cada unx o qué está buscando cada unx en la CSW y más allá de esta reunión. Y debido a que vienen de ámbitos u organizaciones semejantes y ya han estado participando [en el activismo] o se han conocido antes de la CSW, ya han creado previamente una red entre ellas. Por eso tuve la sensación de meterme en un grupo preexistente.

No se trata tanto de que ellas dijeran que eran solidarias entre sí, sino que era algo que podías percibir. Vinieron a la entrevista juntas. Una de las mujeres, Marinella, cedió su habitación de hotel para que pudiéramos hacer las entrevistas. Luego otra mujer de las Filipinas, quien también es cineasta, me ayudó con las tomas y se aseguró de que el sonido fuera bueno. Por eso, no era tanto algo de lo que se conversara o por el uso de la palabra solidaridad, sino que todas estábamos practicando la solidaridad. Se cuidaban entre ellas. Por ejemplo, en un momento me sentí realmente mal durante las entrevistas y Marinella tenía unas galletas y se aseguró de que yo comiera y descansara un ratito. Simplemente podías sentir la energía de la solidaridad y la amistad entre ellas. Se mueven juntas, van a los eventos juntas. Si alguna estaba hablando en un panel, las otras irían a apoyarla a ese evento en particular. Se juntaban para comentar y analizar lo que pasaba. Era la solidaridad en acción, en vez de solamente estar hablando de solidaridad.

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